El impacto de la moda: vestirse es una revolución

Moda

Cada año, la industria de la moda produce una asombrosa cifra de 100 mil millones de prendas de vestir y alrededor de 92 millones de toneladas de ropa terminan en vertederos, principalmente en el sur global del planeta. Estas cifras nos llevan a preguntarnos acerca de los profundos problemas sociales y ambientales que rodean la industria de la moda.

Vestirnos, es una acto que claramente, expresa nuestras personalidades y muchas veces formas de ver la vida. Por lo que es completamente necesario hablar de las injusticias que aborda la moda, temas ambientales, feministas, de derechos humanos y laborales. Lamentablemente, son los más vulnerables los que terminan pagando el costo, mientras las empresas de moda buscan únicamente seguir maximizando sus ganancias.

En medio de este caos consumista, cada vez más “los influencers” muestran con orgullo sus enormes hauls, compuestos por prendas que probablemente nunca usarán y que eventualmente terminarán en la basura. En este momento, existiría la cantidad de ropa suficiente para vestir a toda la población y aún así hay personas que no tienen ni un par de zapatos.

¿Cuántas veces te encuentras atrapado en este ciclo de compra compulsiva?

Yo también fui victima de la compra inconsciente y la acumulación de ropa sin sentido, por eso implementé cambios en mi vida que me ayudaron a relacionarme mejor con la ropa y a reducir mi consumo.

  1. Procuro no seguir tendencias pasajeras y opto por prendas atemporales que perduren en el tiempo.
  2. La moda rápida genera prendas de muy poca calidad. Reflexiona sobre la calidad de las prendas que adquieres. Es preferible invertir en ropa de mayor durabilidad, confeccionada con materiales sostenibles y por trabajadores que reciben un trato justo.
  3. Explora las tiendas de segunda mano e intercambios de ropa, creéme, puedes encontrar prendas geniales y en perfecto estado. Y por supuesto, pon a circular también la ropa que ya no usas. Asegúrate de que esta terminará en manos de alguien que le dará un buen uso y no la desechará.
  4. Honra la ropa que ya tienes, cuídala y hazla durar. Repara o dale una segunda vida a una prenda que pueda tenerla, como un pantalón que se puede convertir en short o un vestido que se puede convertir en camisa.
  5. No compres más de lo necesario. A veces terminamos con una cantidad de ropa que no alcanzamos a utilizar. Pregúntate cada vez que hagas una compra si es necesaria o no.
  6. No tengas miedo de pedir prestado. A tus amigas, hermanas, primas o incluso a tu pareja. Créeme, he logrado unos outfits hermosos con ropa de mi esposo. Cuando sepas que solo vas a utilizar una prenda una vez, como un vestido para una ocasión especial, no está de más explorar los closets de tus personas conocidas.

Todas estas acciones son más que necesarias en un mundo cada vez más consumista y obsesionado con el qué dirán. Debemos cambiar nuestra relación con la ropa y promover una industria de la moda más ética y sostenible. Que vestir sea un acto revolucionario en el que expresamos nuestra inconformidad con las injusticias que genera esta industria. Cuéntame, ¿qué otras ideas tienes para reducir nuestro impacto al vestir?

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