Justicia Climática: la lucha por un futuro sostenible igualitario

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La justicia climática es un concepto que aboga por la equidad en la responsabilidad y las consecuencias del cambio climático. Se refiere a la idea de que las comunidades más vulnerables y menos responsables del calentamiento global son las que más sufren sus impactos. Estas comunidades a menudo carecen de recursos y poder para protegerse de los efectos del cambio climático, ¿De qué forma los países más desarrollados compensan las emisiones que claramente causan estos efectos?

Derecho fundamental a un medio ambiente saludable.

El 8 de julio de 2022, la Asamblea General de las Naciones Unidas, declaró que todas las personas del mundo tienen el derecho fundamental a un medio ambiente saludable, y se le solicitó a los Estados Miembros reforzar las estrategias para garantizar que todas las personas del planeta cuenten con acceso a un “medio ambiente limpio, saludable y sostenible”.

Sin embargo, la realidad es que los países que menos emisiones generan son los más afectados por los impactos del cambio climático, mientras que los países más desarrollados que han contribuido históricamente a la emisión de gases de efecto invernadero son los que menos sufren las consecuencias. Esto plantea importantes interrogantes éticas y morales, así como desafíos políticos y económicos, sobre cómo abordar el cambio climático y lograr una transición justa hacia un futuro más sostenible.

Desproporción en los impactos de la crisis climática.

Actualmente, aproximadamente el 61 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero provienen de 10 países, siendo China el mayor emisor con el 27 %, seguido por Estados Unidos con el 11 % e India con el 6.6 %. Sin embargo, son las comunidades de países más vulnerables las que sufren de manera desproporcionada los impactos del cambio climático.

Estas comunidades enfrentan una serie de desafíos, incluida la subida del nivel del mar, la sequía, las inundaciones y otros desastres naturales, que amenazan su seguridad alimentaria, su acceso al agua potable y su capacidad para mantenerse seguras y saludables. Es necesario tomar medidas para proteger a las comunidades más vulnerables y promover la justicia climática a nivel mundial.

Es por esto que estas comunidades han presionado durante años para la creación de un fondo y otras estrategias, a través de las cuales puedan recuperarse de los desastres climáticos y al mismo tiempo prevenir futuros efectos.

Las estrategias implementadas ahora mismo van desde Fondos internacionales de adaptación, transferencia de tecnología para la generación de energía limpia y técnicas agrícolas sostenibles, compensaciones voluntarias de carbono, y acuerdos internacionales, como el Acuerdo de París. Ahora bien, es completamente relevante entrar a analizar si estos esfuerzos son suficientes para alcanzar la justicia climática, o son un pase libre para que aquellos que gozan de un mayor poder, sigan generando impactos negativos en el planeta.

Las acciones son insuficientes.

Es claro que a pesar de estas acciones, los países desarrollados todavía tienen un papel significativo en la crisis climática actual. Según el informe de 2021 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), en 2019 los combustibles fósiles representaron el 84% del consumo mundial de energía. Además, el informe destaca que el consumo de combustibles fósiles ha aumentado en un 2.6% anual en promedio desde el año 2000. Por su parte, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la tasa de deforestación global en el periodo 2015-2020 se estima en 10 millones de hectáreas por año, lo que representa una reducción del 7% en comparación con el periodo 2010-2015.

A esto se le agrega el consumo excesivo en diversas industrias, como la moda, tecnología, alimentos, entre otros, contribuyendo a la pérdida de biodiversidad y la contaminación del agua y el suelo. El informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) de 2019 indica que alrededor de un millón de especies de animales y plantas están en peligro de extinción, debido a las actividades humanas.

La justica climática aplica a todos los seres que habitan el planeta.

Para llegar a la justicia climática, no solamente son necesarias las acciones climáticas de compesación hacia el mismo ser humano. La tierra y todos los seres que la habitan hacen parte fundamental del ciclo de la vida, por lo tanto debe asegurarse de que las políticas y acciones climáticas sean equitativas y justas para todos: sociedad, animales y ecósistemas.

En esta carrera contra el tiempo de lograr reversar todo el daño que nosotros mismos hemos causado, todos los esfuerzos cuentan significativamente. Pero también es pertinente indagar sobre la eficacia y la transparencia de los diferentes métodos implementados y las acciones detrás de ellas, solo así lograremos un verdadero cambio.

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